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La Herida Materna

La herida que deja en nosotras la Madre Terrible es

aún, en nuestros días, un gran TABÚ.

Nuestra sociedad ha normalizado hasta tal punto una mala relación entre madres e hijas que solo hablar de lo que está pasando es romper con alguna regla no escrita en la que la BUENA HIJA aguanta, acepta y se sigue sacrificando a sí misma. En silencio, acumulando ansiedad y culpabilización.

¿Es normal sentirnos mal después de hablar visitado a nuestra madre? No y no.

Es un síntoma de desequilibrio, de que algo no está bien.

Este ha sido el área de trabajo en el que me he especializado desarrollando un método de trabajo cuyo único objetivo es que te liberes de las cadenas que se nos pusieron de niñas.

¿CÓMO RECONOCER LOS SÍNTOMAS DE LA MADRE TERRIBLE EN TI?

Si sientes que tu BAJA AUTOESTIMA te está saboteando

Si NO LOGRAS CREERTE MERECEDORA de cosas bonitas y o de seguir tus sueños

Si te sientes CULPABLE O AVERGONZADA (y no siempre sabes muy bien qué es)

Si notas que TE FALTA ALGO en ti misma

Si sientes LA RABIA, ANSIEDAD o DOLOR de alma y no logras encontrar en ti la causa

Si te sientes la HIJA BUENA o la MEDIADORA o el BASURERO EMOCIONAL de otros

Si después de estar con tu madre te sientes peor que cuando llegaste.

¿CÓMO NOS CONDENA LA MADRE TERRIBLE? MEDIANTE EL SILENCIO

La Herida Materna y su brazo ejecutor, "La Madre Terrible", nos atan a patrones inconscientes de pensamiento y conductas que nos condicionan de por vida. Uno de estos patrones, profundamente patriarcal, es condenarnos a NO hablar de lo que nos pasa, de vivirlo en soledad. 

.¿QUÉ TE OFREZCO?

1. Trabajar juntas para que puedas colocar tu herida en un contexto más amplio que te permita entender el Origen de lo que te está pasando

2. Una comprensión de tu madre y tuya más amorosa y compasiva. No necesariamente hablaremos de perdonar, eso puede llegar o no. Lo importante es que logres pacificar dentro de ti lo que pasó para que hoy te sientas libre y puedas vivir tu vida con plenitud.

3. Descubrir la Gran Mentira en la que las hijas de patriarcado hemos nacido. Nombrar lo que está pasando es profundamente liberador.

ELLAS LO HAN LOGRADO:

Marisol llegó a las sesiones con una imagen muy pobre de ella misma. Se había retirado del mundo, vivía sola y la ansiedad la estaba "comiendo por dentro". Revisando su historial personal vimos muy claramente el patrón: su madre, con una psicopatía diagnosticada, con la que no hablaba y vivía lejos seguía siendo una voz dentro de ella de desvaloración y agresividad. En el momento que Marisol pudo reconocer esa voz y tomar distancia, pudo registrar lo que había vivido de pequeña de otra manera. No desde donde su madre le contó, si no desde solo la adulta que era hoy podía ver. Este fue el principio de un camino de sanación interna que le ha posibilitado nuevas maneras de relación con ella misma y con su entorno.

Rosario se crió con su abuela. Sus padres al separarse repartieron a Rosario y sus hermanos entre los abuelos. Rosario llegó al proceso terapeútico con un gran vacío que se estaba manifestando en violencia hacia su marido y sus hijos y desórdenes alimentarios. A lo largo de las semanas que trabajamos juntas se fue desvelando la sombra que "la guerra" entre los adultos que vivió de pequeña se estaba repitiendo en su casa. Entender "la trinchera" en la que ella tuvo que sobrevivir, entender que su realidad ya no era aquella, con lo que ya no tenía que "luchar" por el amor de su madre, si no que su vida ya era otra, propició cambios en cascada que le fueron liberando del peso de las cargas que la niña que fue se echó encima. Hoy es una profesional con una mirada fresca y pacificada. Nombrar lo que le pasó y poderlo dejar en su tiempo fue un antes y un después para ella.

Estoy aquí para ti.